Si te decidieras a venir, esta noche cocinaría para ti. Dispondría mesa solo para dos en mi terraza. Descorcharía ese vino blanco que te espera paciente en mi nevera. Aderezaría el baibén de las horas con las palabras que te gritan mi mente amordaza y desasiría la avidez que tengo de ti sin la menor resistencia, sin importar el mañana.
Mándaselo por mail. Te dirá que sí.
ResponderEliminarDudo que fuera así pero gracias por la sugerencia, por comentar y por leer.
Eliminar