Reconozco que mientras mi cuerpo se enreda entre otros cuerpos que nada me importan durante horas, minutos o interminables segundos. Me deshago en falsas caricias, nudos de abrazos embriagados de besos vacíos que ni sacian ni gratifican. Destrozo más almas de las que me gustaría. Y mi alma dormita tranquila.
No hay comentarios:
Publicar un comentario