Ay de ti si yo pudiera
retomar el tiempo perdido
que se escapa entre los dedos
de la indecisión y los miedos.
Ay de ti si yo pudiera
desandar los desaciertos
que alejaron la ocasión
de conocerte y descubrirnos.
Ay de ti si yo pudiera
renegar de mis quehaceres
para atarme a tus caderas
y abandonarme en tu pecho.
Ay de ti si yo pudiera.
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