Porque me gusta
desenredar tu nombre,
mi último rincón.
Porque añoro
tus suspiros
en mis oídos.
Porque busco,
incansablemente,
la línea de tu cuerpo
y así desafiar al sol
en una apuesta perdida.
Porque mi mundo
sin tu femenino
no tiene sentido.
Un cálido rincón
por y para ti,
Diosas,
en todas tus formas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario