14 de diciembre de 2015

DIOSAS

¿Por qué?

Añoro un cálido rincón,
Diosas,
para desenredar
tu último sentido.
Mis suspiros.
Tu femenino.

¿Por qué?

Me gusta desafiar en tus oídos
una apuesta al sol
por la línea perdida
de ti
en mi mundo.

¿Por qué?

Y así busco,
incansablemente,
en tu rincón todas tus formas
y no tiene mi cuerpo
sin nombre.

¿Por qué?

No hay comentarios:

Publicar un comentario